Pócima de la cruzada

La historia de la pócima de la cruzada es bastante interesante, sobre todo por contener tintes enigmáticos sobre el mencionado amuleto. Este pareció a mediados del Medioevo como símbolo de Santa Anna, la madre de la virgen María y abuela de Jesús.

Se desliga de las demás representaciones de cruces porque esta posee 4 brazos en lugar de dos. Esto hace que se impulse la idea de que tiene quizá el doble de poder y sobre todo de protección contra las huestes demoniacas de Satanás el Diablo. Más pócimas en la web de la vidente muy buena.

Qué necesitas

Esta debe ser guardada celosamente y recargada, por así decirlo, constantemente para que no pierda su fuerza ni su energía. Como amuleto, se puede llevar con nosotros en todo momento para que nos resguarde y nos ilumine en los momentos de mayor necesidad.

Al sacarla al sol, las energías solares también ayudan a limpiarla de impurezas y se muestra como nuestro baúl de los tesoros testimoniales, a ella podemos confiarle nuestros secretos y todos los días pediremos en su nombre la sabiduría para afrontar las vicisitudes diarias.

Cómo se hace  

Para que la magia funcione, debemos pedir en nombre de la Santa Madre, abuela de nuestro Señor, Santa Anna, que al igual que la luz de Belén que mostro a los santos de corazón donde estaba el mesías, pedimos bajo su protección el perdón y su intervención además de su Santo nieto para concedernos dicha, ventura y seguridad.

Esta oración podemos hacerla todos los días al amanecer o antes de acostarnos y cuando estemos en momentos difíciles, de esta manera atraeremos las buenas energías y toda la divina providencia.

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