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Algunas personas que se auto-promueven como “psíquicos reconocidos, prestantes y experimentados”, suelen argumentar, equivocadamente por supuesto, que el tarot abre puertas peligrosas hacia (y desde) dimensiones oscuras y que, por ende, no es conveniente recurrir a este oráculo.

Es preciso aclarar sobre este particular que, la mayoría de las veces, se pronuncian de tal manera con la sola intención de adquirir notoriedad o, bien, por ciertos intereses comerciales que nunca faltan

La Cartomancia ha sido utilizada desde hace miles de años y, si fuese peligrosa, no habría sobrevivido.

Este es, quizás, el argumento más contundente para derribar ese tipo de opiniones amañadas y estructuradas con base en ciertas estrategias de índole comercial. Reiteramos, con otras palabras, lo aludido en este subtítulo: ¿habrían sobrevivido, en su sentido esotérico, las cartas por miles de años, si fuesen un portal al infierno o quién sabe a qué otros escenarios oscuros?

La respuesta obvia, lógica, incontrastable y que se cae de su propio peso, es: No, en lo absoluto. Es más, son muchos los clérigos y otras jerarquías de las diferentes religiones occidentales y orientales, que recurren al http://tarotistasbuenas.net para averiguar aspectos relacionados con sus “asuntos terrenales”. Si una (o miles de tiradas, si se quiere) abriesen ese tipo de portales hacia escenarios oscuros y tenebrosos, los jerarcas de las religiones más tradicionales de la historia de la humanidad, no recurrirían a él.

El tarot ha sido vituperado y vilipendiado durante siglos, pero ha logrado sobrevivir, VICTORIOSO, a todo tipo de embates injustos, como es el caso de la Inquisición Medieval, las opiniones dirigidas y/o malintencionadas de quienes no lo saben manejar e, incluso, las opiniones de algunos jerarcas de las iglesias occidentales que interpretan la Sagrada Biblia de una manera un poco sesgada. Lo decimos con todo el respeto debido, ni más faltaba.

La Cartomancia no es, necesariamente, sinónimo de hechicería.

La Biblia rechaza la hechicería, es absolutamente cierto. Pero, ¿quién dijo que el tarot es una modalidad de la hechicería, tal y como se le concebía en las diferentes épocas en las que fue escrita la Biblia? En otras palabras y para ser más claros y contundentes, conceptualmente hablando, digamos que la hechicería que se practicaba en los tiempos del Antiguo Testamento y, también, en los del Nuevo Testamento, hada tiene que ver con las cartas.

O si no, alguien que nos muestre un solo pasaje bíblico en el que se hable de las cartas como una forma de hechicería. No existe, sencilla y llanamente y no debemos acomodar los conceptos por simples conveniencias y, reiteramos una y mil veces, lo estamos diciendo con todo el respeto que nos merecen los diferentes seguidores y representantes de los sectores que, desde hace siglos, han vilipendiado al tarot.

El cine y la televisión, con toda la cantidad de cosas buenas que tienen, también se han encargado (tal vez, sin querer, vaya usted a saberlo) de distorsionar, algunas veces, el verdadero sentido del tarot. Y lo han hecho, tal vez, por pretender asociar escenas de psíquicos manipulado cartas, con otras escenas satánicas que, si bien están dentro del mismo contexto (trama), no significa que el tarot sea un “conducto al infierno”.

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