La sexualidad humana es una forma de manifestación y un espejo del acto perpetuo de la creación que se consuma ininterrumpidamente en todos los planos del universo.

Cuando en el instante de la creación surgió la multiplicación a partir de la unidad, el ser amorfo se dividió primeramente en dos formas fundamentales de energía: una masculina fertilizadora y una fuerza femenina engendradora a las que se les denomino el yin y yang. El yin femenino es fertilizado continuamente por la semilla masculina del yang y engendra la vida en sus formas infinitamente variadas. Tienes más detalles en: https://www.tarotportelefono.eu

 

El nivel físico

A nivel físico del hombre, este juego de fuerza se manifiesta como sexualidad. Mediante ella, el hombre está unido en su totalidad con el perpetuo acto de la creación de la vida, y el éxtasis que puede experimentar en ella refleja la bendición de la creación. Las fuerzas del yin y el yang se manifiestan en todo el universo como polaridad.

El yin y el yang simbolizan de forma intuitiva el movimiento rítmico de toda la vida. El yin representa una cara de la totalidad, la femenina, extensiva, intuitiva, pasiva e inconsciente, el yang la masculina, concentradora, intelectual, activa  y consciente. El equilibrio existente en el universo que nos rodea es el resultado de las relaciones entre las parejas contrarias.

 

El flujo de movimiento

Como en este universo todo se encuentra en un perpetuo flujo de movimiento, tanto el yin como el yang están ya presentes en forma latente en el correspondiente polo opuesto.

Esto se simboliza mediante el punto blanco dentro del yin oscuro, y por el punto oscuro dentro del yang blanco.

 

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