La videncia se comienza a oficializar en Roma, sobre el 750 antes de JC, donde los videntes oficiales se encargaban de saber la voluntad de los dioses con respecto a los proyectos de los hombres. En la Edad Media, las mujeres videntes hacen su aparición, la más conocida era Hildegarde de Bingen quien aparece en la orden de las Benedictinas.

Su contemplación espiritual a quienes la consulta respuestas a través de visiones que siente en su cuerpo y mente. A lo largo del Renacimiento, un famoso personaje que respondía al nombre de Nostradamus era el médico del conde Charles X de Francia, quien se hace un nombre gracias a sus profecías pero sus cálculos son difíciles de descifrar aun hoy. Más información en https://lasmejoresvidentes.es

 

El arte de la adivinación

Siempre existió el arte de la adivinación, rudimentario, filosófico, espiritual, denigrado, perseguido, maltratado, incomprendido, democratizado, el fenómeno de la adivinación, hoy en día conocido como clarividencia, causa todavía reacciones de todo tipo. Pero su facultad a responder a las preguntas que se le plantean es innegable.

La mayoría de las veces la clarividencia se presenta de manera espontánea e intermitente, sin que sea posible la reproducción en forma continua y a voluntad del sujeto que la experimenta. Tanto la telepatía como la clarividencia son peldaños en la escala evolutiva del hombre.

 

Los planos invisibles

En todo clarividente, el individuo es capaz de percibir los planos invisibles y ve cosas en ellos que no son percibidas por aquellos que no son clarividentes.

El clarividente no sabe todo lo que hay que saber acerca de las cosas que se ve en los mundos invisibles, por el hecho de que es capaz de verlas, así como nosotros no podemos saber todo lo que hay que saber acerca de las cosas que vemos en nuestro mundo físico.

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